Un antiguo poblado fortificado entre acantilados, mar y memoria del occidente asturiano.
El Castro del Esteiro es uno de los antiguos asentamientos fortificados que forman parte del patrimonio arqueológico de Tapia de Casariego.
Situado sobre un promontorio natural, aprovechaba los acantilados y la posición dominante sobre el litoral para defenderse y controlar el territorio.
Imágenes del yacimiento y de su privilegiado entorno costero.
Grabaciones realizadas en el entorno del Castro del Esteiro que permiten apreciar la singularidad de este asentamiento fortificado sobre los acantilados del occidente asturiano.
Un recorrido visual por uno de los rincones arqueológicos más desconocidos de Tapia.
Los castros eran poblados fortificados habitados antes y durante la romanización del noroeste peninsular.
Sus habitantes elegían lugares elevados y protegidos, combinando defensas naturales con fosos, murallas y estructuras defensivas.
La distribución del asentamiento muestra cómo los antiguos pobladores aprovechaban la posición estratégica del enclave, protegido por la propia orografía del terreno y las defensas construidas.
Entre acantilados y el mar Cantábrico, el Castro del Esteiro conserva la huella de las antiguas comunidades que eligieron este lugar privilegiado para establecer su hogar.
Desde este enclave los antiguos pobladores contemplaban el mismo mar que hoy atrae a surfistas, viajeros y amantes de la costa asturiana.
El viento, las mareas y las olas siguen formando parte de un paisaje que apenas ha cambiado con el paso del tiempo.
Primeros asentamientos castreños en la costa.
Desarrollo de la cultura castreña.
Llegada de Roma y transformación del territorio.
El enclave permanece como patrimonio histórico de Tapia.
Una aproximación visual de cómo pudo ser este asentamiento durante la época castreña.